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El café y una breve reseña de su historia |
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Allá por el siglo XIII, tras de despulpar la cereza, se la hirvió para beber la infusión, incorporándose así el café a la existencia como alimento en esos tiempos. Comienza por entonces, las peregrinación del café incansable andariego. Al principio en breve incursiones de simples andanzas. Las caravanas lo llevan con el balanceo cansino de sus camellos al café y a sus leyendas, así testifican incansables viajeros que desde Etiopía llegaban y se afincaban en Persia. Allí se lo empieza a beber habitualmente, entre los trashumantes y es en Arabia donde encuentra su segunda patria. Pronto se lo encuentra en Adén, en la Meca y en Medina. Por esa época ya teníamos el café en el mundo Islámico, viaja por Siria, se saborea en Damasco, se va trasfiriendo de mano en mano, de boca en boca su aromático sabor, donde los viajeros toman sorbo a sorbo para iniciar su penoso y azorado viaje por el desierto. De esos primeros pasos hasta hoy, ha trascurrido mucho tiempo, pero el espíritu de su aroma, su sabor y su color fueron creciendo día a día y hoy ya no hay lugar para la sorpresa, sino para gozar y es para aquellos tiempos ya remotos, hoy una charla, recordando, aprendiendo sus orígenes, simplemente una entusiasmadísima charla de café. |
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